22.12.12

La acción y la reacción. La reacción, la acción y la siguiente reacción. El grito o la sonrisa. El castigo que no enseña, la enseñanza que no toma la forma mas útil. Una sonrisa que se cae de boca al piso. Un piso que se parte y que luego hará tropezar al peregrino desprevenido. Un efecto dominó que domina la escena y rige sobre el andar masivo.
Vació el vaso con odio y algo de nostalgia. Se desprendía de su mirada una estela de ruidos sordos. Le brillaban los ojos a pesar de todo. Afuera sonaron dos tiros mientras un vallenato invadía todo. Afuera había otro mundo, que no terminaba de ser del todo "su mundo". "Cómo ser parte de algo que no tiene un mísero hilo de conexión con uno, de coincidencia, salvo la cuestión de los dos ojos, la misma ubicación de la nariz en la cara". Se paró frente al espejo, se peinó y empezó a observar las marcas de expresión que ahora adornaban el contorno de sus ojos. Las miraba con asombro y algo de entusiasmo como si le gustara ver al tiempo ahí. Como si el tiempo estuviera ahí y no en el aire ni en su reloj. Como si el tiempo realmente existiera y fuera lineal. Como si algo, al menos, fuera certero. Puso el vaso en la pileta de la cocina y echó a correr el agua. Infinitamente.

14.12.12

Cien ciegos, mil ciegos, un ciego. De los que no pueden ver y tampoco quieren. Cien sordos, mil sordos, un sordo. De los que no saben bien de donde viene el sonido. Desde las retinas estiran las yemas. Sentados en un umbral, mano a mano. Ojo a ojo. Y nada se disuelve mas supera la entropía del misterio roto. Vencido el velo, pierde su nombre. No existe un punto cardinal ahí. Sólo ahí, donde un reflector ilumina el escenario. Y todo sucede, de nuevo. Se alborotan los átomos y los putos electrones hacen su gracia. ¿Me vas a decir que no es real? Dejá, no mires...te va a hacer mal.

22.11.12

¿Cuán tensos bajan los hilos? Aproxima la nariz contra el vidrio y lo empaña, como si hiciera un ejercicio de respiración sólo por el ejercicio mismo. No le importa respirar. ¿respirar para qué? Si "se hace solo", sin pensar, como si no lo necesitáramos. Mira el reloj, aparta la mirada. Vuelve a mirarlo.
Se sube a su bicicleta que guarda el óxido donde el sol no besa. Pedalea hasta el infinito porque lo hace pensando debajo de sus auriculares. Esos que apoyan los graves sobre sus tímpanos. Sigue pedaleando y la avenida parece que topa con el sol. Allá en el Oeste. Merlo, tal vez. Respira recuerdos y algún que otro obsequio que deja un 132. Tan burda va la decisión que ni se altera. Unos arriba de otros, arriba de otros, arriba de otros. Arriba de todo, el agua y los lamentos. Pasa por debajo de los cables, de los semáforos, de dos novios que discuten, de dos perros que se huelen. Pasa y no mira. No le corresponde. Todo es una cinta que corre. Pies que se mueven. Sobre un pedal o sobre el suelo. El problema de las segundas partes no es que sean malas, es que no existen.

18.11.12

El amor propio y el odio ajeno

Se lo pasó el padre, a quien se lo había pasado su padre de parte de su abuelo. De boca a oido, de oido a boca...sin planear sobre ninguna razón. El odio es ajeno; y el miedo velado se le hizo desprecio. Habla por boca de necio...habla por boca de otros que a su vez, hablaban por bocas de otros. Habla con la boca llena de arena apretando bien fuerte los dientes. ¿A quién le pasará la posta nefasta? Sal tras sal se eleva la imagen engañosa. Atrás y un poco mas atrás. El odio es ajeno, está claro, y el amor es propio pero la raiz de la que sale es sui generis aunque difusa. Entonces aprovecha cualquier situación que exponga a "ese otro" a quien detesta tanto como le teme para sacar a pasear sus residuos, su relleno que no alcanza siquiera para hacer bulto. Cabalga en su ignorancia, con la prisa de los oportunistas; que abren bien los ojos pero sólo para pensar que, así, a ellos les entra más luz que a los demás. A veces cinco o seis abrazos bien dados, en la infancia, evitan en la adultez ciertos desequilibrios de atención que llevan a no entender que amar y odiar requieren una cantidad de energía similar pero difieren completamente en sus beneficios. Porque es eso. Desatención. Irradiada desde el seno de la irracionalidad. Desde el lema escrito sobre el pupitre en letra imprenta.

Mirate

"Uno es la suma de todas las miradas, y todas tienen el mismo peso" Así nomas. Entonces, pendiente de todas y de ninguna, prefirió las penumbras esas que dan las luces tenues. Y ahí, rodeado de los misiles condenatorios se acurrucó contra el diván. Por eso será que eligió a Elisa, que no ve nada, ni de cerca ni de lejos; y que si le escondés los anteojos es como ahogarla con una almohada. ¿La acción busca la mirada o la mirada condiciona a la acción? O ambas. Pedro prefiere la segunda opción. Nunca supo hacer de cuenta que bailaba solo en un salón vacío. ¿Acaso bailaría de otro modo si estuvieran mirándolo? Nunca lo supo, porque no se atrevió a bailar cuando sentía que las luces estaban apuntándole.
Capaz nunca lo sepa. Por lo pronto, hoy no baila. Se sienta a pelar una pera mientras Elisa le cuenta que su hermana de nuevo está en crisis con su marido. No la escucha. Sólo absorbe las palabras que arman la recta. "crisis", "hermana", "Arturo"(el cuñado de Elisa)...de ahí ya sabe todo. Siempre hablan de lo mismo. De las crisis de los demas, del clima, de qué van a hacer cuando se jubilen. No más. Después dejan que el televisor ocupe cualquier terreno que mire de reojo el silencio. No vaya a ser cosa que piensen o vean algo que no deban. Ni bien terminan de comer, Elisa se va a dormir. Pedro la saluda a medias porque sabe que en un rato la encontrará en el cuarto. La oye cepillarse los dientes mientras el joven de barba da el pronóstico del tiempo del día siguiente. Sube el volumen del aparato. Lluvias por la tarde.

7.11.12

Esos

De lo que fueron y no supieron; de lo que son y ya no quieren ser. En el medio, un puente roto que se ríe de ellos. Soplan los soles, escuetos y vergonzosos, en un año bisiesto. Mientras tanto, ella se acomoda el pelo y las ideas frente a un espejo que le miente igual que los recuerdos. Bosteza a oscuras, por eso evita hacerlo de forma silenciosa. Que el otro oiga sus intenciones y sus no intenciones. Que el otro oiga.

La curiosidad del otro

Como no sabía que hacer con el tiempo, no hizo nada. Esa era el lema que definía su proceder. Los calendarios son tan pesados que se caen solos. Unos tras otros. Después no hay más preguntas, sólo silencio. Así permanece en su campo de Las Flores. Destripa cigarrillos, come manchándose la barba blanca, resopla siempre a las siete de la tarde.
Nunca repara en su accionar ni en sus costumbres. Es a los otros a quienes les intriga qué hace de su vida y qué deja de hacer. Construyen fantasías a la medida de sus aburrimientos y tejen las mas diversas narraciones que luego los abrigan de Mayo a Agosto. "Lo vieron bebiendo la sangre de sus vacas", "Se oyen gritos de niños suecos por las noches de cuarto menguante", "Debajo de la tranquera está el cuerpo de un primo suyo, con el cual mantenía una deuda de juego" Él ni imagina lo que piensan porque está pensando en otras cosas. En las cosas que piensa siempre desde que dejó de hacer sus cosas.

19.10.12

Autopistas

Una autopista de mil carriles. Algunos más rápidos, otros más lentos. Que sea tan amplia que logre que un caraqueño llegue a Petare en 15 minutos. Que se pueda ir saltando de carril en carril. Que no sepamos bien a dónde va.

Buen día

Golpee y será observado

15.8.12

Toda la angustia hecha pared. Una pared fría que se apoya sobre toda la superficie del esternón. Empujan de atrás, los ríos y el reloj. Entre tanto, los ruidos, constantes e irreconocibles, se adueñan del oído. Cruza la suerte por una calle sin mirar a ambos lados, como se debe. Como se impone. Caen rendidos los lamentos por repetidos. Se miran a un espejo y parpadean, luego miran al sol para tener una excusa para cerrar los ojos. Se encandilan a oscuras. Pasan las imágenes tan imprecisas. Sobre la impresión de no perdurar, sobre el deseo de ser. Si todo cambia, hemos vivido en el error, haciéndolo verdad. Si nada cambia, entonces inventaremos mil verdades que suenen creíbles, a las cuales no les miraremos los dientes...
...y los recuerdos tan perros y tan hambrientos que no nos dejan dormir. Será que se mira para atrás con los mismos ojos que se llora. Será que se llora, a veces, después de mirar para atrás. Si la certeza cae sobre el mar iracundo, por su propio peso se pierde en el fondo de éste. Y las olas siguen; Y los ríos llegan. Y habrá que buscar con la planta del pie o abrir los ojos debajo del agua y aprender Qué gusto tiene la sal. Será.

14.8.12

Será mejor así. Un día se impuso ese lema y pobre del que se lo quiera quitar. Así digería cualquier viento de frente de esos que alborotan al agua de las bocacalles. Dejaba los ojos en pausa para parir una mirada honda mientras comía una empanada en una estación de servicio. Todo su mar interno se agitaba pero no había signos de ello. Así había sido ayer. También antes de ayer. Desde donde nacía su memoria, era así. Lo demás lo había bloqueado. A ver si se le ocurría pensar que lo otro era cierto. Y lo que es peor, Que era posible. A esa empanada, le sigue la acidez de las 3 de la tarde arriba del auto, el cigarro en una plaza(porque el dueño del auto no lo deja fumar arriba del vehículo), el mate cocido a las 6, cenar antes de que llegue el cansancio, dormir sin soñar, amanecer otra vez para subirse a las rueditas de esas que tienen los roedores en las veterinarias. Y así.

Lo que dure esta lluvia

"Yo no se bien en cuánto tiempo se hace la eternidad. Si, así te digo. La eternidad. Que se yo. Capaz es un segundo, el segundo ese de una mirada que cementa un vínculo, une dos manos y ya el tiempo pasa a ser una formalidad. Un protocolo de otros. Capaz es un poco más. El tiempo que lleva hacer una obra coherente y consistente. Como una construcción que, a veces, sólo culmina cuando termina la vida. Igual no me hagas caso, porque no se bien qué es la eternidad, y me paré debajo de este toldo sólo porque está lloviendo y no tengo paraguas. Ves? La lluvia es eterna. Te da descansos, pero siempre va a caer. Y cuando no cae, vas a pensar en ella. Por ausencia, por proximidad, por secuelas, por lo que sea. Dejá, no me hagas caso, que ahora para de llover y yo sigo mi camino. Un hijo te hace eterno, un nieto. Un gol sobre la hora en un clásico. ¿Tenés un cigarrillo? Había dejado de fumar pero pensar me da ansiedad. Angustia también. Ahí está parando, mejor aprovecho a ver si agarro ese 60 que va para Tigre. Que tengas buen día."

26.7.12

Hacia el balcón

Con diez o veinte dedos se puede hacer de todo. El abanico es tan amplio que ya no es un abanico. Como si fuera una vuelta al mundo, o una vuelta completa al universo que se puede trazar en las infinitas sinapsis. Desde una bomba atómica hasta una canción...y todo lo del medio. Y todo ese medio que deja a dos extremos a una distancia impensada. Desde un sillón, ojeando un balcón que da a un recuerdo y a una medianera.
El ruido perdido que viene de la calle pero nunca llega. Sobre la mesa la idea mas perfecta, aquella que se está creando. Universal aunque única. Un período refractario que se extiende hasta que el sol lo espanta. Aquellos nuevos ritmos. Allá ellos. Vienen del latido o viceversa. Se expanden sobre la senda peatonal de mil peregrinos cansados.

9.7.12

Ojos de ausencia

Si hubieras visto con ojos de ausencia las más claras lunas, tendidas y despiertas, sería una ironía todo ese recorrido. La velocidad no abruma por vertiginosa sino porque agranda la distancia entre los pies y el pasado. Lo pisado. Los muertos que hablan desde algùn sueño. El mismo amanecer repetido hasta el infinito; hasta el horizonte. Los techos de las casas se desperezan y miran al cielo. Y todo corre. Sigue corriendo. El que mañana no te verá pasar; unos días después no será visto. Así el barro se forma siempre de la misma tierra y del mismo agua. Sólo que se separan un poco a veces y al caer la primera lluvia desaparecen para transformarse en otra cosa que en verdad los incluye a ambos. Todas las sonrisas servidas se suben a un omnibus en una avenida. Verde, amarillo, rojo. Verde... No hay tiempo entonces. Hay un ciclo...amarillo, rojo. Algunas lluvias. Todos los cielos. Y desaparece así toda impresión que no está firme. Se esconde. Las nubes que tapan al sol tienen forma. Entonces aquel viaje que empezó imprevistamente calculado se desenreda al ritmo de un latido irregular... Entonces no hay tiempo.

3.7.12

*

Desde un balcón. Desde el borde que plantea una elección. Los pies apoyados sobre las baldosas. Hacia abajo, la mirada se proyecta sobre una posibilidad por la cual no se opta. Mientras tanto todo el cielo se resume en una porción del techo. Juntas la fantasía y la sangre. Afuera está pasando todo eso que no pasa cuando no estamos viendo. Oímos músicas que invaden la escena y luego saludan. Vaughan se disuelve para ocupar todo el ambiente. Todos los misterios que se esconden entre la nuca y los ojos. Equidistantes de ambos. La buena salud y las malas costumbres. Agoreros del tren fantasma van en dirección Sur-Norte. Mientras tanto un perro corre en círculos por una plaza. Atrás, el río.

21.6.12

Las veredas eternas

La misma vereda donde la pelota rebotaba una y otra vez. Ahí cuando el sonido de algún motor nos hacía demorar una patada. La entrada del garaje de la vieja del 321 era el arco perfecto. Soñaba que era el arco del tablero. Era la última vereda de la vuelta del colegio, hacia la merienda. Todas las tardes Armando, el sereno entrerriano de la obra de enfrente, nos devolvía los pelotazos con tanta técnica como displicencia. Tomaba diariamente un río de mate. Ese mismo río que añoraba. El decía que era propio del Río Uruguay y su cauce que le volvieran algunas ideas que tenía allá en su ciudad."Las trae el río, arremolinadas hasta el desorden pero ubicadas, como si supieran en qué orilla te quedaste. No se si el mendocino tiene esa suerte, pero a los mesopotámicos que venimos a Buenos Aires nos pasan estas cosas. El mismo río donde se bañaban aquellos pies pequeños, humedece estos cayos de hoy, de calzado número 43." El decía que no extrañaba Entre Ríos pero siempre me nombraba ocho o nueve apellidos que recordaba. El del gerente del BAnco, el del mozo del bar frente a la plaza...el del director del Colegio. Capaz era un ejercicio para su memoria. No recuerdo a qué edad llegó Armando a la capital. Él creo que tampoco. Se que recuerda aún sus veredas eternas. Aquellas de Concepción del Uruguay o Colón(a ciencia cierta no se de cúal de las dos ciudades era, pero se que era una de esas dos) No se camina dos veces de igual forma sobre una misma vereda. Ni queriendo. Eso quizás le duele a Armando. Le duelen los pies, capaz, por aquellos pasos. Quién sabe sino le duelen, en si,por los pasos que no dio. "No son los pies los que me duelen, sino los recuerdos" Mientras tanto, al cruzarnos, me sigue saludando de la misma forma "¿Cómo andás pibe? Tanto tiempo" Es cierto, ya no hay pelotas que piquen y los umbrales de las cocheras ya no son arcos, pero el tiempo es mucho aunque no sepamos si es tanto ni para tanto. Será.

2.6.12

¿Bailás?

Se habían visto hace años, con esa manera de mirar que deja en los ojos una película que cambia la visión. Como si fueran lentes pero no. Con esa manera de ver, que deja un film, corriendo en múltiples escenas. Se habían olido de tal modo que ya sus perfumes llevaban directamente a la imagen del otro. Podían acaso verse apoyando las yemas en la piel del otro, aún con los ojos cerrados. Mientras la canción, esa que sólo hace un silencio que escuchan los terceros, sonaba, ellos empezaron a bailar. Pisándose un poco a veces, corriendo los hombros, mirándose a los ojos siempre. ¿Bailás?- le dijo un día él. Ella hizo que no oía pero claro que lo hacía. Fueron viendo en el otro eso que hace el tiempo con todo aquello que se oxida, y viendo a su vez, que hay otro universo de cosas que no perece sino que madura. Las células corren con desventajas; los sentimientos muchas veces no. Mientras sigue sonando aquella canción él la sigue mirando a los ojos, llevándola en su paso de baile y dejándose llevar. Ella también lo mira y se ilumina de toda la luz que él emana. Dos bailarines en un salón enorme lleno de gente que viene y que va. Todos los años pasados se apoyan en esa mirada. Todos los segundos se acumulan y luego desaparecen.
Mientras tanto, el sol va perdiendo calorías mientras las comparte con todo el resto. Ellos bailan, sea la canción que sea, porque decidieron bailar. Será

27.5.12

Aguas de Mayo

Dicen que cuando Mayo se va, se va un poco el año; que después de Mayo viene la pendiente vertiginosa que se lleva los calendarios y que notás recién en la última semana de Noviembre. Dicen también, que cuando la niebla desaparece viene la lluvia. Ni antes ni durante. Respira el impiadoso devenir. Quizás no sea incómodo, seguramente será inclemente. Lo inevitable no es el hecho sino el tiempo pero sigue pensando que el tiempo es aquello que le da su reloj. Lo mira mientras piensa en su suerte. El tiempo de la digestión, de una lluvia, de un duelo. El tiempo del reloj.
Mayos de lluvia que se confiesan detrás de un banco de neblina.

19.5.12

Camisetas

Usted dirá que no. Que usted piensa por si mismo, y exhala pensamientos por una respiración propia de la razón. Que inhala y exhala, a veces sin darse cuenta, a veces eligiendo el flujo de aire que va y viene. Que no patea para nadie, sólo para y por usted y los suyos. ¿ Cual es el último de los suyos? ¿Cual es el primero de "los otros"? Y viendo la historia vemos el mismo clásico todos los años. Parecen dos veredas, con una calle angostísima en el medio. Debería ser una sóla y un río. Un río y una calle. Dime que diario lees y te diré como piensas. Los diarios generan radios. Miles de radios que se sintonizan solas en un bar, en un subte, en un ascensor. Que hasta pueden ser sintonizadas sin siquiera prenderlas. No dan la temperatura sino la sensación térmica. La suya. Algunos, más desprevenidos, no se dieron cuenta que terminaron gritando un gol de un equipo que no es el suyo, en una jugada que no se vio si la pelota pasó toda la linea del arco. Colgados del alambrado, para estar mas cerca del verde césped. Esta tarde, cueste lo que cueste...

Parque Chas

Observando su muñeca izquierda intuí que descreía del reloj y del amor. Indagada su tristeza, se disuelve la duda. Padece su belleza y su impuntualidad, justo ella que odia padecer tanto como madrugar.Ríe por cortesía y por necesidad, aunque la alegría le sea perecedera. Cenizas dispersas de la mejor celulosa. Cenizas, justo donde el viento se hace hombre. LA avenida corre al sol, ahí donde reposa. Tus calles en círculos emulan a Parque Chas. -¿Se te hace tarde? - Me olvidé el reloj.

17.5.12

Cuatro treinta

Las noticias de las cuatro treinta pasan al olvido mientras se deshace el hielo en el exprimido de tigre. Sentado observa el pasar de las imágenes incansables incansablemente. Retoma el libro desde el lugar en donde lo dejó ayer y antes de ayer. Ambos días lo dejó para atender el teléfono y nunca más lo recordó. Hay un momento en donde el hielo le aporta en justa medida a la bebida. Luego, en cuestión de un segundo, le deforma la esencia sin lograr borrarla. Las imágenes siguen sin cansarse. Piensa, mientras sostiene el vaso, en aquel libro que una vez le prestó a su vecino y éste tuvo el inusual gesto de retornarlo una vez finalizada su lectura. Los libros y los discos cambian constantemente de dueño. Las culpas también; asi viven en su condición de nómades. -¿Querés un abrigo?- le pregunta a su mujer, quien no le responde. "Debe estar durmiendo" piensa él. Hace un intento de irse a fijar pero mira el hielo en su vaso y desiste en el medio del acto. Dicen que hay que pasar el invierno. El problema es que lo dijo uno de esos que jugaba a secar a las primaveras. Al vaso le queda una piel de whisky sobre el fondo. Lo suficiente como para no poder decir que está vacío. Capaz es la excusa para no tener que que irse a servir un poco más o a dormir. Miguel establece un intento por detener el tiempo. Que aquellas noticias que darán a las cinco se demoren lo mas posible. No se duerme. Puede ser que no pueda un poco y otro que no quiera aunque sea uno de esos el que finalmente vence. No hay parda ahí en la foto cuando cruzan el disco. Camina en la noche. Repta. Respira. Piensa mientras frena en una apnea. Piensa la tapa del diario de mañana y juega a adivinar los titulares. Había una vez un suspiro.

10.5.12

Hasta allá

Toda la vida que quedó allá; que sigue siendo vida, pero sólo podemos tocar con algún pensamiento flexible, elástico, heroico. Los muertos queridos que respiran de memoria en la memoria. Los pasos perdidos y los no dados. Los sueños que se despertaron por el ronquido de la realidad. Allá, donde parece que llega la vista pero capaz es una ilusión. Reconstruyendo las ruinas eternas silenciadas por ruidos nuevos. Las fotos gastadas que no ocupan cajón alguno. Los besos vencidos; los vencedores dormidos. Allá lejos, y hace tiempo, había una cuna. Es toda una película de la cual sabemos el final mas no la trama. Complejo ejercicio, inspiramos hondo. Exhalar ya es otra cosa. Parece lo mismo. Poetas nonatos, nativos incautos. ¿Podrá el sismo ese que nace del esternón cerrarnos las heridas? La sangre se seca, como el tiempo y como la lluvia. Los templos viejos abren sus puertas pero no cambian los santos que exhiben. Los nuevos locales de la modernidad se pondrán viejos también pero no serán templos. Los dioses se cambian las pilchas según la estación del año y convocan a un credo servil. Los hay mas incrédulos, que se golpean el pecho pensándose listos. Hay de todos los colores. Será.

9.5.12

100

Detrás de un hombro y una guitarra; de una perra y un perro. Incansable y paciente, se estremece en vísperas. Vísperas de sal que se ufanan de logros que fracasan al oxidarse. Todos los otoños son primos, mismo momento del sol en su vuelta por el Barriogrande.

29.4.12

Salud(versión del Dr. D.)

Alguna vez en una cocina antigua Delon dijo eso del hombre, su edad y la mujer que ama. El hombre tiene la edad de sus amigos. De risas, sonrisas y llantos surge una conversación siempre puntual. El sueño espeso de no habitar la casa interna. Tenaces intensiones de visualizar la enredadera. Alguna lágrima caerá primero sobre las baldosas de un patio. Alguna lágrima caerá última y será un desenlace angustiante. Tres veces negada la prueba que pianta la célebre palmada. Dios planea pero no supervisa. Salud.

28.4.12

Sauce, vas a llorar

En el mismo lugar, siempre presente. Agitando el curso de algún recuerdo, deja sus hojas durante la noche y teje una sombra durante el día. Así, el sauce inquieto se ríe de los comentarios. Sigue en su lugar. Impávido, sabiéndose intocable. Pareciera que hay un puente que nos lleva hacia su copa. Incomprobable. Además nos tildarían de locos. Si le preguntaran, él sabe los más fieles detalles; pero nadie le quiere preguntar. Llora sus hojas, siembra una alfombra para caminar sobre ella descalzos. No pregunta acaso de quién son los pies. Siente al silencio desde su raíz
Está la silueta grabada en el Este. Sauce que si no llora no mama y será por eso que se hizo llorón. Llora sus hojas. Llora.

Ojos abiertos

Los ojos bien abiertos, como si todo el mar aquel que se lleva las sales profundas pudiera caber en sus ventanas. Hay otras sales de cicatrices superficiales que se lavan con las brisas de Abril. El viento corre frío ya. Las palabras más urgentes se dicen a la misma velocidad que las otras, porque el tiempo es el mismo. Dicen que la entropía del universo se incrementa con el tiempo, pero no dicen si existe el tiempo o la entropía. Todos los caminos se ponen azules. Corré. Corré despacio sin usar el cuello, agitando los brazos para balancearse y también para mostrar que está corriendo. Atrevida brisa por la avenida, golpeándole la puerta a Mayo. Se inquieta el caballo, atado, pensando en el camino y en su descanso. La sucesión de ambos. Parpadea. Los ojos otra vez se abren grandes. Así, sólo así, saben mirar. Parece que generan un auditorio colmado a quien se pone enfrente. Vuelve a parpadear. Baja un escocés por una rampa de lo más empinada. El viento va más rápido que él. A la vista parece que corren a la par...pero no.
Facciones que no llevan reloj. Todo dicho. Nada hecho. Nada dicho, quizás. Sugerido con frases que no se terminan. Delante del tiempo...también detrás. Personajes que pasan por al lado. Innecesarios mas perceptibles. ...como si todo el mar aquel que se lleva las sales profundas pudiera caber en sus ventanas

20.4.12

Amianto

Con una camisa y un sombrero de amianto fue rumbo a la estación de subterráneo. Quince minutos ,como topo, hasta Piedras y de ahi a disfrazarse de hormiga por un rato. Alguna mañana de Lunes, uno de sus compañeros hablará de algún pibe habilidoso que vio el día anterior en el partido de reserva. Un litro de tinta y uno más. El pibe ese jugará en primera veinte partidos y lo verá al poco tiempo los sábados por la tarde en alguna liga europea entrando al juego faltando quince minutos. Un litro de tinta, y uno más.
Cinco días, medio topo y las hormigas Querubines. Los días se restan y se suman en la misma cuenta. Se caen los almanaques que al mismo tiempo se amontonan al borde de la pared. Otro litro de tinta más. Miles de Watts. Un par de sonrisas y un brindis final.
Se saca el sombrero de amianto y lo cuelga antes de sentarse al escritorio. Su camisa, planchada cada día un poco más, no sale del gris o el celeste. De tieso amianto.
Medrano-Piedras-Medrano-Domingo-Medrano-El infinito.

Granadero

Hay miles de fotos de la misma escena. Dos de ellas se encuentran en un bar y se saludan. Parece hasta que se dieran un abrazo a la distancia, acercándose en palabras. Esas fotos, que luego se suben a un colectivo o cuelgan la ropa en una soga, se mantienen casi inalterables. París y sus fotos...y después, todo lo demás. Amenazas que se ponen bajo techo cuando llueve. Desde el piélago al cielo. Impúdica sonrisa que se imprime sobre el papel. Vencida por dada. El correcto andar del granadero que traza rectas por Balcarce. Todas las palomas que ya no oye. Una plaza que titila, de canto rodado y pasos. Corría un 86 por al lado del silencio, acercándose sin tocar el paño verde. Una guerra más que se desata en alguna terraza. Guerra que precisa vivos a ambos bandos y así los mantiene. El granadero sigue sin oir a las palomas de la plaza, ni a los pájaros que cantan en el patio de su casa de Banfield. En su casa no conserva el andar ni las ropas. Menuda decisión. Disfracito elocuente. Frente liviana que deja al temor disuelto en la gomina. Dale un reloj nomas. El solito se lo pone y, después de un rato, se olvidará que lo tiene puesto. Sacale el disfraz. ¿Y ahora? No va a parar. Los relojes; sí. Equidistante...a mitad de camino. De variedad y de gusto.

9.4.12

I
Nos alcanzan las bocanadas de aire, de un viento que no define dirección. Se hunde la piel de frente a la corriente. La idea de lo que iba a ser aquello se desencuentra con aquello. O algo así.
Algunos momentos en los cuales la lógica no se da, son exquisitos. Como si la gama de un tipo de color, al mezclarse en el lienzo, formara la gama de su color complementario. Formando algo que no había pensado pero estaba dentro de las posibilidades de su naturaleza.
O algo así.
David y Goliat desconocían que tenían un libreto que indicaba que cada uno tenía un rol. Y entonces era uno el que le daba la entidad a David y también a Goliat.
Ellos representaban la imagen sobre la pantalla del pensamiento. Uno los interpreta a ambos.
Fue ahí donde David ignoró al miedo.
Las calles de un barrio se van a dormir tarde porque ya soñaron por la tarde. MAñana temprano mirará las tapas de los diarios sintiéndose en el zaguán de Morfeo.
Todos los hilos se esconden de los rincones del ojo si quieren. Por salud.
O algo así.
Nocturno como la mitología vasca, me fui por la tangente solitaria y sin gente. Más solitaria que sin gente.
Resonaban en las esquinas las alegrías. Alegrías de Domingo que son particulares y reconocibles.
Pasaron quinientas sequías y entre medio de ellas, quinientos diluvios. O viceversa.
O algo así.
El giro de la tierra sobre la cabeza, sobre el cuello y sobre las manos. Induciendo movimiento sin generarlo. El grito precisa de oídos. Sin ellos es un ruido en un bosque desierto de sangre que un árbol no oye.
Se van apagando las luces de a poco. La luna peregrina. Los perros callejeros se debaten entre dormir o adueñarse de la ciudad. Es una hora interesante del día. Aunque los ojos no estén tan abiertos hay numerosas cosas para observar. Parpadeo y retomo el punto de atención.
Se repite.
Algo así, supongasé que es.








II
La red define el tamaño de los peces que se sacan. La corriente del río; la cantidad.
Venciendo a lecturas y auriculares viajó en un 141 hasta el final de la avenida. De una avenida. Ojos audaces buscando audacia en otros ojos. Un segundo de precisión quirúrgica en un ambiente inquieto.
Dispara. El proyectil alcanza su objetivo pero no lo hiere. Los disparos se expanden con la cinética impuesta por ciertas normas de convivencia.
Impone una búsqueda desordenada que presagia un timbre opaco al final del pasillo. Al final de una historia.




III

Eso que traen los años, junto con las arrugas y las mañas, se expone con una diáfana sensibilidad. La experiencia descansa en un discurso firme pero no por ello menos persuasivo. Con un ojo enorme, Agustina observó los ambientes del relato. Interpretó cada textura que dejaba el sonido con las yemas de sus oídos.
Demoró a su café para no quemarse y encendió un cigarrillo ,de esos que fuma ella y yo sólo fumo cuando se acabaron los míos. Lo prende y por algunos momentos parece que se olvida de él. Por otros, expulsa una bocanada densa de humo y forma con ella "La playa de Trouville" de Monet. Agustina calla algunas cosas por clemencia. Otras por elección arbitraria. No exagera, o sólo un poco.
Cierra las ventanas de su departamento a las 2 de la mañana. Siempre puntual.
Etéreo y voraz.

28.3.12

Thiago, el santo II

Capítulo amorfo

Thiago llevaba aún delimitada su santidad. Santo al fin y al principio. La figura amorfa se posó sobre la pared blanca. Era una sombra. Debería importarle más la luz que la generaba pero cuando la sombra es amorfa, la incertidumbre traza las horas. El problema de la moneda cuando gira en el aire es que su canto es muy delgado para ser superficie. Una sola cara tiene la moneda.
La reposera se va hundiendo en la arena mientras Thiago se acomoda. Baja el sol y siente el frío que le propina la brisa cargada de salitre. El salitre es para dinamita o fuegos de artificio. Acción o discurso. Están los que adoran ,como espectáculo, ver explotar la dinamita. Se sientan en un banquito, como si fuera la esquina de un ring. Thiago conoce a muchos de esos.
Duerme un caballo negro que se quedó pensando en algo que vio en el camino. Pensaba en sus últimos raptos de vigilia que las avenidas eran hostiles.
Tierra adentro, la esculpida interpretación de un intérprete. Acá y allá es igual. Desconoce el plagio y lo cree de otros. El mismo río, los mismos acordes, casi los mismos ojos. Tienen los hilos aquellos una voluntad insípida. Lo demás es traje del viento que aún cree.
Partir. Partir la vana coincidencia que nos acerca. Será una imagen, que se transforma constantemente en lo improbable.
La sombra amorfa, arbitrariamente inexacta.

27.3.12

La ciudad de las esquinas que pregonan


Caracas es un animal que conserva algunos modales. Una ciudad que duerme el sueño de los desvelados.
Arriba los de abajo, y los de arriba guardados por temor a que se enteren lo que estuvieron haciendo...y tomen represalias.
Lleva el ritmo de las esperanzas polimórficas, de aquel crudo que tanto pagaba las cuentas de otros y dejaba la desesperanza en los bailarines de la danza centrípeta. Caracas es un bicho de costumbre, con su belleza marcada en las mejillas de la historia.
Las penas eran de nosotros; los barriles eran ajenos. Como una bomba de tiempo llena de impaciencia. Caracas sonríe un poco mas, llora un poco menos. Le cuesta olvidar las hazañas imposibles que nunca surcaron la memoria.
Resurgió de sus cenizas, de lo que le hicieron creer que era un castigo divino.
La cuna de Simón, el suelo de aquel latido que generó el Latido de nuestra Patria Grande. De Sabana Grande a Petare. Cruzando el pulso del corazón bolivariano.
Hermosa Caracas.
Descansa pero no duerme, por eso deja un ojo abierto.

25.3.12

El cielo y el suelo


Parado en la mesa, gritó a los cuatro vientos su nombre y la hora.
Se bajó luego para llamarse a silencio y pensar. Concluyó pensando que el dolor ajeno, de un ser querido,es más incómodo que el propio. En parte por ignorar sus dimensiones y sus límites aunque uno los imagine; o los infiera al menos. Uno no puede manipular al dolor ajeno. Al propio, por momentos del partido se lo puedo dejar bajo la suela hasta que vuelve a rebotar. Altruismo occidental. Dejó de pensar dos minutos.
-"La muerte es una mariposa efímera. Un beso breve y hondo." balbuceó apoyando su culo en la silla. Los codos sobre los cuadriceps, la mano izquierda sobre el mentón. Estacionado en un sitio que no era del presente pero era del Tiempo. ¿Quién podría negar su existencia? ¿Qué podría borrarlo?- Un árbol afuera agranda su sombra.
Hay un cristal entre yema y yema; una mueca instantánea parida abriendo los brazos. Hay un reloj que por momentos se detiene por el viento en contra del andar de sus agujas.
Gris, el cielo y el suelo. Sólo los pájaros andan por ambos. Otros; por el medio de sendos extremos del mismo color.

Un molino en Roque Pérez

Se desarman los ramilletes humanos y todo vuelve como al principio pero con cemento abajo.
-"No es principio, ni fin; todo es un ciclo. El ciclo lo es todo, y dentro de él; todo. Como un cuadernito de esos para colorear ¿entendés?"-
Pedro entiende, ni bien se lo empieza a explicar.
-"Las urbes crearon el ciclo. Resaltaron al domingo, y luego, para la gran mayoría, también al sábado. Al alejarse de ellas, los días se asemejan o hasta tienen la oportunidad de ser todos distintos."
Mientras hablaba con Pedro, al hombre se le venía al pensamiento la primera imagen que tenía de un campo: un molino en Roque Perez. Iba los veranos, desde su Avellaneda a la casa de su tía-abuela ahí. Roque Perez era un pueblo. Lo debe seguir siendo aunque ya debe superar los diez mil habitantes. Se disputa con Lobos el lugar de nacimiento de Perón. Vieja costumbre del Hombre que precisa saber donde cayeron los relámpagos en vez de utilizar su luz. Parece que Roque Perez no tenía tanto marketing para ser cuna del padre de la patria del último siglo, y corrieron el vientre de su madre a la casa del pueblo vecino.
Pedro, mientras escucha,

orienta su frente hacia Roque Perez, quizás lo esté haciendo hacia Navarro, pero anda en zona, mas o menos. Siente en la sien al viento. El mismo viento que movía aquel molino de la casa de su tía.

3.3.12


Ingresan las voces por la ventana. Salen de alguna otra. Termina el convite en una pecera. Testosterónicos gritos proclaman los títulos de realeza efímeros de una mujer de Saavedra. Inútiles, en ráfaga. Un nadador color cielo agitando los brazos.
Se corroe una noche sin lunas de amianto, con cuartos contiguos y menguantes. De óxido hijo del tiempo. Cronos Imperio. Duerme un caballo negro.
Alguien funde la ciudad fundada. Iluminan los incendios prematuros. A la intemperie de razonamientos posibles. Cerca de los gestos anunciados; del misterio lánguido.
Atrás nomas de la trágica virtud se amotina su idiosincrasia. Casi ni se esconde. Casi que se ve.

1.3.12

Thiago, el santo I

"Al fin y al cabo, bien arriba, todos somos primos"


Thiago es un santo de los que han dejado su aureola en una vieja mochila, de algún viejo viaje. Santo, si, pero no por ello deja de mirar algún culo que se le cruza por la calle.
Marca un latido, y lleva su discurso cabalgando en él. Marca una época, aunque a veces piense que ha nacido en el tiempo equivocado(lo piensa él, lo pienso un poco yo).
Escucha a propios y a extraños(historias propias y ajenas), sentado en una silla que ya lo impacienta.
Por momentos, transmite la confusión que manifiestan los que están a punto de entender todo...con la angustia correspondiente.
Cuando la piel está en carne viva, se navega en los ríos de la alodinia. Se dibujan con sangre los conceptos sobre un lienzo amarillo.
Buenos por temor; buenos por ignorancia(de la maldad); buenos porque si; buenos porque la maldad requiere de mayor complejidad. Quedan tantos buenos como razones tienen de serlo. Quedan aún mas razones. ( queda claro que no hablamos de bobos, sino de buenos. Parece que vivieran cerca pero no son ni vecinos.)
Thiago va sobre el tiempo, hundiendo los pies en él.

27.2.12

Otón


Mustio y taciturno, recorrió la noche hasta que, juntos, se deshicieron. Los dos sabiéndose renovables, cíclicos e impacientes. La noche corre con plazos. Él corre y se inventa plazos incumplibles. Busca detrás de la mañana una mueca que devele los rasgos fisonómicos del día. Hay una sed eterna que quien la pierde; se enfría.
Disuelto en soluciones amorfas, escupidas en los libros que se van poniendo ictéricos. Envuelto en los moldes que le dan forma a sustancias incomprensibles.
Ya pasaron mil llantos y el mar no se calma. Lleva la angustia de Otón, que al ver sangrar a sus ojos, los apagó.(madres que van pariendo fraticidios)
Los muertos se enferman cuando su sangre se seca. Fenómeno similar sufren los recuerdos, que como el tiempo, viven en constante cambio hasta que perecen. Fotos inquietas que rara vez logramos ver dos veces de la misma manera.
Estornudan sus nostalgias, para que no las olvide. Para que insista en la idea adquirida que "todo tiempo pasado fue mejor". Para atar a un punto fijo su caída en el verticalismo del tiempo.

R. L.

Sobre la barra se apoya la descripción de René Lavand. Una descripción subjetiva, como toda descripción. "Yo te peleo con una mano y con la otra como un sanguche" Vas a seguir pensando que viste lo que creías ver. Hasta creerás que hay una mano ausente. "No se puede hacer mas lento"
Afuera un taxi indeciso recorre la orilla sur de Diaz Velez.
Queda lejos el día. Pasa otro taxi.
Una mujer sin cartera espera a un 105 que se retrasa para dejarla tomar aire con cucharas de titanio.
Es domingo aunque sea lunes. Veo(sin mirar) bostezos que se apoyan sobre los quebrachos gastados. No los oigo.
¿Acaso esa duda, a la cual arropás convencido, es mas urgente que la certeza?
No hay rastros del calor, sólo huellas.

17.2.12

Los hijos del agua

-Dime cómo te comportas en un día de lluvia, y te diré quien eres- Balbuceó el loco mientras esperaba que el verde se apagara para dejar al rojo estacionarse unos segundos, justo arriba de su cabeza.
Las gotas kamikazes se escondían en su pelo hasta marcar ese punto frió sobre el cuero cabelludo. Se demoraba un rato la sensación, hasta que otra gota marcaba otro punto de nuevo en su cabeza, en lo más íntimo de ella. Iban las señoras bajitas con sus paraguas jugando a cortar párpados. El loco pensaba que en esas situaciones se invadía de resentimiento,la portadora del paraguas, por algún pensamiento. Alguna idea le quedó mal acomodada en las cajoneras. "A ciertas edades uno ya conoce ,hasta ciego, al propio cuerpo. No hay posibilidad de distracción tal para transformar a un paraguas en un arma." El loco no tenía en cuenta que la complejidad no necesariamente es privativa. Miles de puteadas en voz baja se oyen en los días de lluvia. Nadie entiende por qué el que va protegido con algún elemento propio insiste con usar los toldos de reparo.
El loco se para frente a dos que se escondieron en la entrada de un edificio cuya estética afirma que ha nacido en los ´60.(En aquellos ´60) Deben pensar que el mundo se inactiva cuando llueve. Por eso esperan a que pare en esa cueva.
Se va poniendo brillosa la senda peatonal y se ponen brillosos los ojos de quien la ve. Una gota por segundo, un segundo por gota. Una percusión hídrica se derrama sobre la avenida. Una avenida derramada y un cielo de segundos.
Será

15.2.12

Decúbito

El hombre estaba sentado mientras leía una estadística que decía que el ser humano duerme en promedio 7,6 a 8,4 horas por día. Sacando cuentas, llegó a imaginar aproximadamente el número de horas dormidas por una persona que desarrolló una vida promedio con un sistema de salud adecuado y sin mas de un vicio.
En esa posición no se ve mucho de lo que pasa por la vida hacia afuera. Se suele cerrar los ojos al ponerse en decúbito dorsal. Se suele mirar hacia atrás en formato 8 mm.
No se ven abrazos porque uno no se anda acostando en las esquinas; y nombro a las esquinas de las calles porque debe ser el lugar donde más se abraza la gente...la gente que suele encontrarse en las esquinas y no en un portón.
No se ven besos porque uno no suele acostarse en las plazas, no a menudo.
No se ven los pasos de los hombres porque no es aconsejable acostarse en el medio de la vereda, por mas solitaria que pueda ser la calle.
No hablo de lo que se puede ver tirado horizontalmente, observando la televisión. Hablo de lo que pasa por y en la Vida.
Pensóse acostado mirando al vendedor de manteles como si estuviera reflejándose en una pantalla de cine. Deseó echarse en el bar, entre dos mesas, a mirar a esa pareja que ,al parecer, se estaban prometiendo eternidades perecederas. Los observaba como se miraban el fondo de los instintos, mutuamente. En 10 años se verán como a un folleto viejo.
Sentado lee todo lo que no pasa mientras se acuesta.

14.2.12

Legañas secas

Sentado tieso, frente al reloj, hilvana ideas acerca del tiempo. Tema recurrente de los ansiosos a los cuales no les queda otra que ser pacientes en la sala de espera de un consultorio sin despacho.
Agujas espesas en atmósferas de mercurio que irradian desvelos.
A simple vista, uno arriesgaría que no puede dormir. Capaz, poniendose puntillosos en la observación, está demorando al sueño...como si esto fuera posible. El sueño, golpeando la puerta, es un ente irritante e irritable.
La almohada es un objeto. No hace al sueño. Sólo condiciona el estado de los músculos del cuello al despertar.
¿Dónde apoya sus sueños el impávido ojeroso? ¿En qué cuarto oscuro los revela al despertar?
Que ni nos digan que ahora el sol sale por el Norte. Ya pasaron los tiempos de mirar a otro lado que no sea el Este.
Sacate las legañas que son días donde es preciso mirar con claridad.

9.2.12

Flaco

Parece como si se nos hubiera ido un familiar. Capaz un tío muy querido que por momentos tomaba ribetes de padre.
Hay latidos que no se apagan, se transforman en un pulso eterno...con la eternidad de una obra coherente y diáfana. Ahí se asienta su eternidad.
Hay miles de versos que lejos de quedar huérfanos, se hacen viento en incontables gargantas conmovidas. Hay cientos de acordes que esperan que el hombrecito lánguido los use de vehículo, nuevamente, para explicar como se ve el mundo desde su ojos transparentes.
Centenares de lágrimas hacen al río ese que hoy nos lava los pies...y seguro alguna canción con su voz te lleva a alguna mina, alguna otra te lleva a algún momento trascendente de esos que cambian una etapa del viaje; decenas de canciones se metieron en nuestra memoria y hacen que ahora echemos de menos a alguien que no nos conocía. Y vaya si ya lo echamos de menos. Extrañamos las canciones que le quedaron por hacer y nos abrazamos bien fuerte a las que nos dejó. A la suma de las partes que hacen a este todo que es su obra.


Vemos cruzar por nuestro cielo una luz, ahí va el capitán Beto por el espacio.
Muchas gracias, Luis Alberto. El gusto ha sido nuestro.

31.1.12

Una muchacha y una guitarra...


Un estómago mudo, una sangre obediente, una muchacha y una guitarra.
Para poder cantar hacen falta otras cosas. O todo eso y otras cosas. Como el que saca la voz desde la textura de un dolor que lleva estacionado entre el esternón y la columna vertebral. Ahi mismo.
Para poder cantar, hay que tener todo eso, un poco de dolor. Un instrumento viajando en el viento, que siempre sopla, que a veces se nota.
No hace falta tener donde caerse vivo, porque uno sabe que para caerse muerto, cualquier lugar es imprudente pero no por ello, invíable.
Hay que poder cantar, transformando la nostalgia en una armonía que desgarre pero no rompa. Mas allá de toda técnica, mas allá de toda virtud o defecto.
Una guitarra que sentada adelante, absorbe la primera energía de las miradas.
Todos llevamos voces bien adentro de distintos tipos. Algunos cargan voces cuyo problema no radica en su tenor ni en su color sino en los discursos que vehiculiza. Todas voces que nos conmueven una y otra vez al escucharlas. Que no gastan sus recursos.
Una muchacha sentada delante de todas las narices de un joven veinteañero. Sentada inmóvil, como estatua...como tatuaje. No va a dejarle su voz. Le alcanza con la imagen que le presta.
Una muchacha y una guitarra...

Las historias del Hombre del cincuentenario


Suele ser poco avaro al usar palabras, cuando se dispone a explicar algún punto de vista. Para qué ahorrarlas, salvo que infiera algún signo de aburrimiento en quien lo está escuchando.

"Habla hasta por los codos", dirán, pensando que un parámetro anatómico de verborragia sea la mitad del brazo(la mitad según las manos del ser parlante en cuestión) ¿Por qué no el esternón o hasta el ombligo? Ya decir, "habla hasta los tobillos" puede ser un exceso. Bueno, de Él dicen que habla hasta por los codos. Ni mas, ni menos. Él retruca que sólo lo hace en las ocasiones en que es necesario.

Se despluma como los pavos viejos cuando agitan su dorso. Se despluma en palabras. Rara vez cansa, pero es inevitable notar la longitud hectométrica de sus historias. ¿Cómo escatimar detalles de alguna historia? ¿ Cúal es el criterio que comparten emisor y receptor? Él no puede tomarse esa licencia, aclara que siempre sería arbitrario. "Así hacen los diarios" -dice.
Cuando te afirma algo, te deja pocas o nulas vías de argumentación para retrucarle. Uno termina mandándolo a la mierda, o dándole un abrazo. Saltando de una a otra reacción. De esas dos reacciones, nada mas.
Habla con voz serena pero firme; piensa que gritar no es hablar

29.1.12

Mat(é)

Languideciendo la idea, se vuelve amorfa la espera de aquel ómnibus. Retos silenciosos que quedaron repiqueteando sobre el mantel. De pronto, el aroma lleva a la imagen. Había un acorde sonando cuando sacó esa foto. Una foto imposible de revelar pero bastante difícil de olvidar.
Secaba la yerba al sol, de niño, y hoy toma café. Capaz para no volver al sabor de una ropa anterior. De un sueño impalpable.
Hay algunos que cierran los ojos bien fuerte para que ni la más valiente luz se atreva a entrar. Son gustos.
Ahora le agregó mas definición a su ventana y se acomoda en el sillón. Cada tanto se agita en verbenas intachables que parecen exposiciones de piezas dentales, o simulan serlo. Por avenidas para pies pesados, se va a su casa, a cerrar los ojos bien fuerte.

Balcón

La vecina de Andrés está tirada al sol, fumando y con un refresco al lado de su mano izquierda. Poniéndose linda para morir. Andrés no tiene patio pero si tiene balcón. Desde ahi mira al sol yendo de un lado a otro. De un solo lado a un otro sólo. Desde ahí mira también a su vecina que sí tiene patio pero no tiene balcón. Desde ahí ve a los calendarios pasar por las rutas aéreas cuando los aviones descansan. En un domingo despejado de toda certeza, a la hora que los bifes se hacen asados. Mil vacas a la hoguera y alguna Juana de Arco que se maquilla cuando siente el calor en las mejillas.

27.1.12

Aldo II

Algo de los sentidos queda en los recuerdos.(y los recuerdos se apoyan en sentidos, se construyen en ellos). Así la vista se gasta. El oído pierde sensibilidad. El gusto; discriminación. Las yemas se endurecen. El olfato...el olfato es otro tipo de sentido, hasta en su recorrido.
Así se engrosan los cristales que corrigen las miradas, se suben los volúmenes, se le agrega más sal al alimento.
Así se apilan los recuerdos, quedando aplastados los de más abajo.
Sobran ganas de apoyar todo ese cielo sobre la mesa, para mirarlo más de cerca. Para amenazar con tocarlo.
Dejan(los sentidos) tinta en cada cuarto de la memoria.


Aldo descree de todo ese cuento. No es que desee no depositar su confianza en ello, pero no le sale. Dice que ya vio demasiado pero no recuerda tanto. Que las letras pierden tinta al exponerse al paso del tiempo, y por eso el Hombre se repite. Para sellar la costumbre. Algún que otro cambio imperceptible cada lustro y así, en cien años tenemos un gran cambio. Bueno, un cambio. El HOmbre, segun Aldo, no es tan audaz como los otros animales.

18.1.12

Mientras Don Aldo viaja en un recuerdo, Enero respira en silencio frente a un espejo. Sabe que atraviesa terrenos amorfos, cree que sabe a donde va a llegar. Apreta la carta que le llegó con su mano izquierda. Para no romperla tanto y para no sentir tanto el papel en su palma(el uso hace a la parte...al órgano)Aldo es derecho, de manos pero no de ideas. La carta lo llevó al recuerdo que lo llevó de viaje. Como un ticket, dispensable pero encantador. El objeto lleva al recuerdo. Como un hilo mas que sujeta a la memoria. Porque Aldo viaja en recuerdos hace cinco meses.

15.1.12

Santa Marta


Un hilo de humo se agota en suspenso.
Va cayendo, en Santa Marta, un roncito de miel. Que absurda yace la arena en el balde mientras el mar le quiere regar los pies. Cándidos estertores abruman. Cándidas ilusiones debajo de la trinchera. Banderas blancas, sábanas limpias. La empresa esdrújula de los abretiempos. Son las mismas voces, hijas de esos nietos, líneas sobre el tiempo.
¿Qué amedrenta a aquella idea? ¿A que nubes se subleva? Mientras se rasca la frente con las yemas secas, piensa en aquel chiste de los autos viejos.
Audaz. Audaz y crédulo. Piensa en las personas que perdió de vista pero aún las piensa. Salta sobre el tiempo a bordo de un recuerdo, parece que lo abraza para no perderlo. Kabum. El piso es eso donde frena la cara...no hay mas.
Algunas ideas están hechas de una sola mirada.
Será

4.1.12

Pong Ping


Cerebélico/beloso pero no bélico. Como bajar una pendiente en dos ruedas, estén como estén dispuestas. La velocidad en el Ping Pong se adquiere. Como un dínamo generando energía. Transformándola.
Inquietos inquietan al paisaje. La suma de sus puntos forma la imagen. Aunque la imagen la formen los ojos y los puntos sean sólo un argumento necesario.
Mientas por estas fechas, dos intrépidos se disponen a jugar un "arco a arco" en la 9 de Julio a eso de las cinco de la tarde. Ping Pong.