15.8.12
Toda la angustia hecha pared. Una pared fría que se apoya sobre toda la superficie del esternón. Empujan de atrás, los ríos y el reloj. Entre tanto, los ruidos, constantes e irreconocibles, se adueñan del oído. Cruza la suerte por una calle sin mirar a ambos lados, como se debe. Como se impone.
Caen rendidos los lamentos por repetidos. Se miran a un espejo y parpadean, luego miran al sol para tener una excusa para cerrar los ojos. Se encandilan a oscuras.
Pasan las imágenes tan imprecisas. Sobre la impresión de no perdurar, sobre el deseo de ser. Si todo cambia, hemos vivido en el error, haciéndolo verdad. Si nada cambia, entonces inventaremos mil verdades que suenen creíbles, a las cuales no les miraremos los dientes...
...y los recuerdos tan perros y tan hambrientos que no nos dejan dormir. Será que se mira para atrás con los mismos ojos que se llora. Será que se llora, a veces, después de mirar para atrás. Si la certeza cae sobre el mar iracundo, por su propio peso se pierde en el fondo de éste. Y las olas siguen; Y los ríos llegan. Y habrá que buscar con la planta del pie o abrir los ojos debajo del agua y aprender Qué gusto tiene la sal. Será.
14.8.12
Será mejor así. Un día se impuso ese lema y pobre del que se lo quiera quitar. Así digería cualquier viento de frente de esos que alborotan al agua de las bocacalles. Dejaba los ojos en pausa para parir una mirada honda mientras comía una empanada en una estación de servicio. Todo su mar interno se agitaba pero no había signos de ello. Así había sido ayer. También antes de ayer. Desde donde nacía su memoria, era así. Lo demás lo había bloqueado. A ver si se le ocurría pensar que lo otro era cierto. Y lo que es peor, Que era posible. A esa empanada, le sigue la acidez de las 3 de la tarde arriba del auto, el cigarro en una plaza(porque el dueño del auto no lo deja fumar arriba del vehículo), el mate cocido a las 6, cenar antes de que llegue el cansancio, dormir sin soñar, amanecer otra vez para subirse a las rueditas de esas que tienen los roedores en las veterinarias. Y así.
Lo que dure esta lluvia
"Yo no se bien en cuánto tiempo se hace la eternidad. Si, así te digo. La eternidad. Que se yo. Capaz es un segundo, el segundo ese de una mirada que cementa un vínculo, une dos manos y ya el tiempo pasa a ser una formalidad. Un protocolo de otros. Capaz es un poco más. El tiempo que lleva hacer una obra coherente y consistente. Como una construcción que, a veces, sólo culmina cuando termina la vida. Igual no me hagas caso, porque no se bien qué es la eternidad, y me paré debajo de este toldo sólo porque está lloviendo y no tengo paraguas. Ves? La lluvia es eterna. Te da descansos, pero siempre va a caer. Y cuando no cae, vas a pensar en ella. Por ausencia, por proximidad, por secuelas, por lo que sea. Dejá, no me hagas caso, que ahora para de llover y yo sigo mi camino. Un hijo te hace eterno, un nieto. Un gol sobre la hora en un clásico. ¿Tenés un cigarrillo? Había dejado de fumar pero pensar me da ansiedad. Angustia también. Ahí está parando, mejor aprovecho a ver si agarro ese 60 que va para Tigre. Que tengas buen día."
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)