19.5.12

Parque Chas

Observando su muñeca izquierda intuí que descreía del reloj y del amor. Indagada su tristeza, se disuelve la duda. Padece su belleza y su impuntualidad, justo ella que odia padecer tanto como madrugar.Ríe por cortesía y por necesidad, aunque la alegría le sea perecedera. Cenizas dispersas de la mejor celulosa. Cenizas, justo donde el viento se hace hombre. LA avenida corre al sol, ahí donde reposa. Tus calles en círculos emulan a Parque Chas. -¿Se te hace tarde? - Me olvidé el reloj.

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