15.8.12

Toda la angustia hecha pared. Una pared fría que se apoya sobre toda la superficie del esternón. Empujan de atrás, los ríos y el reloj. Entre tanto, los ruidos, constantes e irreconocibles, se adueñan del oído. Cruza la suerte por una calle sin mirar a ambos lados, como se debe. Como se impone. Caen rendidos los lamentos por repetidos. Se miran a un espejo y parpadean, luego miran al sol para tener una excusa para cerrar los ojos. Se encandilan a oscuras. Pasan las imágenes tan imprecisas. Sobre la impresión de no perdurar, sobre el deseo de ser. Si todo cambia, hemos vivido en el error, haciéndolo verdad. Si nada cambia, entonces inventaremos mil verdades que suenen creíbles, a las cuales no les miraremos los dientes...
...y los recuerdos tan perros y tan hambrientos que no nos dejan dormir. Será que se mira para atrás con los mismos ojos que se llora. Será que se llora, a veces, después de mirar para atrás. Si la certeza cae sobre el mar iracundo, por su propio peso se pierde en el fondo de éste. Y las olas siguen; Y los ríos llegan. Y habrá que buscar con la planta del pie o abrir los ojos debajo del agua y aprender Qué gusto tiene la sal. Será.

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