El hombre estaba sentado mientras leía una estadística que decía que el ser humano duerme en promedio 7,6 a 8,4 horas por día. Sacando cuentas, llegó a imaginar aproximadamente el número de horas dormidas por una persona que desarrolló una vida promedio con un sistema de salud adecuado y sin mas de un vicio.
En esa posición no se ve mucho de lo que pasa por la vida hacia afuera. Se suele cerrar los ojos al ponerse en decúbito dorsal. Se suele mirar hacia atrás en formato 8 mm.
No se ven abrazos porque uno no se anda acostando en las esquinas; y nombro a las esquinas de las calles porque debe ser el lugar donde más se abraza la gente...la gente que suele encontrarse en las esquinas y no en un portón.
No se ven besos porque uno no suele acostarse en las plazas, no a menudo.
No se ven los pasos de los hombres porque no es aconsejable acostarse en el medio de la vereda, por mas solitaria que pueda ser la calle.
No hablo de lo que se puede ver tirado horizontalmente, observando la televisión. Hablo de lo que pasa por y en la Vida.
Pensóse acostado mirando al vendedor de manteles como si estuviera reflejándose en una pantalla de cine. Deseó echarse en el bar, entre dos mesas, a mirar a esa pareja que ,al parecer, se estaban prometiendo eternidades perecederas. Los observaba como se miraban el fondo de los instintos, mutuamente. En 10 años se verán como a un folleto viejo.
Sentado lee todo lo que no pasa mientras se acuesta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario