18.11.12
Mirate
"Uno es la suma de todas las miradas, y todas tienen el mismo peso" Así nomas. Entonces, pendiente de todas y de ninguna, prefirió las penumbras esas que dan las luces tenues. Y ahí, rodeado de los misiles condenatorios se acurrucó contra el diván. Por eso será que eligió a Elisa, que no ve nada, ni de cerca ni de lejos; y que si le escondés los anteojos es como ahogarla con una almohada.
¿La acción busca la mirada o la mirada condiciona a la acción? O ambas. Pedro prefiere la segunda opción. Nunca supo hacer de cuenta que bailaba solo en un salón vacío. ¿Acaso bailaría de otro modo si estuvieran mirándolo? Nunca lo supo, porque no se atrevió a bailar cuando sentía que las luces estaban apuntándole.
Capaz nunca lo sepa. Por lo pronto, hoy no baila. Se sienta a pelar una pera mientras Elisa le cuenta que su hermana de nuevo está en crisis con su marido. No la escucha. Sólo absorbe las palabras que arman la recta. "crisis", "hermana", "Arturo"(el cuñado de Elisa)...de ahí ya sabe todo. Siempre hablan de lo mismo. De las crisis de los demas, del clima, de qué van a hacer cuando se jubilen. No más. Después dejan que el televisor ocupe cualquier terreno que mire de reojo el silencio. No vaya a ser cosa que piensen o vean algo que no deban. Ni bien terminan de comer, Elisa se va a dormir. Pedro la saluda a medias porque sabe que en un rato la encontrará en el cuarto. La oye cepillarse los dientes mientras el joven de barba da el pronóstico del tiempo del día siguiente. Sube el volumen del aparato. Lluvias por la tarde.
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