22.12.12
Vació el vaso con odio y algo de nostalgia. Se desprendía de su mirada una estela de ruidos sordos. Le brillaban los ojos a pesar de todo. Afuera sonaron dos tiros mientras un vallenato invadía todo. Afuera había otro mundo, que no terminaba de ser del todo "su mundo". "Cómo ser parte de algo que no tiene un mísero hilo de conexión con uno, de coincidencia, salvo la cuestión de los dos ojos, la misma ubicación de la nariz en la cara". Se paró frente al espejo, se peinó y empezó a observar las marcas de expresión que ahora adornaban el contorno de sus ojos. Las miraba con asombro y algo de entusiasmo como si le gustara ver al tiempo ahí. Como si el tiempo estuviera ahí y no en el aire ni en su reloj. Como si el tiempo realmente existiera y fuera lineal. Como si algo, al menos, fuera certero.
Puso el vaso en la pileta de la cocina y echó a correr el agua. Infinitamente.
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