27.3.12
La ciudad de las esquinas que pregonan
Caracas es un animal que conserva algunos modales. Una ciudad que duerme el sueño de los desvelados.
Arriba los de abajo, y los de arriba guardados por temor a que se enteren lo que estuvieron haciendo...y tomen represalias.
Lleva el ritmo de las esperanzas polimórficas, de aquel crudo que tanto pagaba las cuentas de otros y dejaba la desesperanza en los bailarines de la danza centrípeta. Caracas es un bicho de costumbre, con su belleza marcada en las mejillas de la historia.
Las penas eran de nosotros; los barriles eran ajenos. Como una bomba de tiempo llena de impaciencia. Caracas sonríe un poco mas, llora un poco menos. Le cuesta olvidar las hazañas imposibles que nunca surcaron la memoria.
Resurgió de sus cenizas, de lo que le hicieron creer que era un castigo divino.
La cuna de Simón, el suelo de aquel latido que generó el Latido de nuestra Patria Grande. De Sabana Grande a Petare. Cruzando el pulso del corazón bolivariano.
Hermosa Caracas.
Descansa pero no duerme, por eso deja un ojo abierto.
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