La vaina hace al disparo también, pero contra lo que impacte no será importante. O no es lo importante en esa precisa cuestión. Precisión de pulso, ojo y un viento impreciso. En verdad, de naturaleza incierta. Atraviesa cuestiones invisibles. Evade a algunas visibles. Sal a gusto. ¿Que gusto tiene tu sal? Tiradores de Berdan, certeros y despiertos. Disparan de día, sueltan balas de noche. Parece que todos van con las manos ocupadas en las calles por estos días. El equilibrio se mantiene igual. Rápidos. Ansiosos. A ver quién se lleva la sortija en esta calesita. Una vuelta mas. Va otra cosecha de nostalgia, otro calendario caido en el piso de madera. Que se aleja qué? Que se acerca qué? La misma dinámica es ambigua. La mina que va en el San Martín, siempre en el tercer vagón a las ocho de la noche, tiene la misma inquietud. Atravesada y constante. Una inquietud que se agita en las calmas. En las pausas entre canción y canción. Habrá una mañana en la que, cante o no el gallo, se va a despertar una melodía esclarecedora. Convincente.
El blanco es la sumatoria de todos los colores. Aún en la oscuridad.
23.12.11
17.12.11
Goicoetxea
Desconoce a qué hora saldrá su luna. Su Luna, quizás. Aborrece toda forma que pueda tomar el tiempo. Un poco porque descree del mismo; otro poco porque precisa descreer. Había un dios una vez ahí donde todo parecía cierto. La realidad no tiene aire acondicionado en el verano.
Se desploma el cielo y se entera que lo sublime también respira. El mismo aire, tal vez. Aunque este no se repita.
Goicoetxea asesina al arte. De un cuchillazo artero. Le mezcla en la paleta todos los colores al pintor... Mark Chapman con otros métodos, también.
No es ameno para el austero el concepto concreto.
Que no sea, si no es así.
Se va una semana, en un mes que se apaga con el año.
Será
Se desploma el cielo y se entera que lo sublime también respira. El mismo aire, tal vez. Aunque este no se repita.
Goicoetxea asesina al arte. De un cuchillazo artero. Le mezcla en la paleta todos los colores al pintor... Mark Chapman con otros métodos, también.
No es ameno para el austero el concepto concreto.
Que no sea, si no es así.
Se va una semana, en un mes que se apaga con el año.
Será
16.12.11
Acordeón
Parece imposible. Así se presenta. Como evitar que "el día disuelva a la noche". Habrás oído. Como evitar que el tiempo limpie a los recuerdos, cual río. Si al paso ese, que parece tan liviano le sigue otro paso de desconocida naturaleza.
Dale.
Trémula, la vigilia, se orienta hacia el este. Le sale nostalgia de adentro a ese acordeón. Nostalgia viajando en su viento. Vientos de ayer. Desvaneciendo los colores de aquel pensamiento burdo. De esa tierra que tiñe al calzado y a los recuerdos.
Esas sábanas sobre el reloj. Casi ni se escuchaba el tic. Ni hablar del tac.
Hay una puerta que se abre delante de una pared. De una blanca pared. Frente a ella, está sentado un hombre miope sin reloj ni sombrero. Algo sordo. Algo amable. Espera que el viento cierre la puerta de un soplo, así puede ver el resto de pared. La que no está definida por el marco de la puerta.
Olvidó sus anteojos.
Parece imposible
Dale.
Trémula, la vigilia, se orienta hacia el este. Le sale nostalgia de adentro a ese acordeón. Nostalgia viajando en su viento. Vientos de ayer. Desvaneciendo los colores de aquel pensamiento burdo. De esa tierra que tiñe al calzado y a los recuerdos.
Esas sábanas sobre el reloj. Casi ni se escuchaba el tic. Ni hablar del tac.
Hay una puerta que se abre delante de una pared. De una blanca pared. Frente a ella, está sentado un hombre miope sin reloj ni sombrero. Algo sordo. Algo amable. Espera que el viento cierre la puerta de un soplo, así puede ver el resto de pared. La que no está definida por el marco de la puerta.
Olvidó sus anteojos.
Parece imposible
15.12.11
Miercoles 14
Lo irresuelto, dicen en Monte(San Miguel del), se resuelve o se disuelve. Después de todo Martes 13 hay un Miércoles 14. Resulta obvio y necesario. Se impone.
De lo contrario no tendrían sentido las supersticiones. Romperíamos espejos en cada avenida de doble circulación.
Y un pensamiento se hace fecha. Te consagra. Y se hace flecha, también.
Un disparo con la otra mano, la que no sabe herir. Un poco de piedad en el salón. Regazo del cielo que se hace canción. Unos dados, un silencio y toda la verdad. Cuantas onzas de suerte? Cuantos gramos de voluntad?
Carlos afirma sus ideas mirando quien sabe que. Quien sabe por qué? Afirma que quien no se quiere ir, se despide eternamente. O algo así. Un taxi pasa sin tocar el pavimento delante de él. Como pasan otros.
Sobre las teclas blancas dejó
a mis yemas; la brisa. El mismo río le grita a esta ciudad y le canta a Montevideo. Tecleando espero al día.
Desde el amazonas, baja un pensamiento. Baja por el río, el mismo río que por estas latitudes se junta con la sal sólo por cansancio. Sin dejar de saberse río.
Cruzan los caballos de sur a norte esta ciudad. Cruzan peregrinos, tiesos por hastío, de cruzar al tiempo sobre el resignarse. Cruzan aún algunos crédulos, piezas de atávicos prejuicios. Lo que es, es lo que se ve menos lo que se piensa. Cruza los dedos el flaco alto que termina de cenar a las 2 de la mañana de un miércoles, en la esquina de Godoy Cruz y Santa Fe. Cruza los dedos y traga. La suerte no debe dormirse.
Cruza la brisa y traza la suerte. Toma los dados.
Será
De lo contrario no tendrían sentido las supersticiones. Romperíamos espejos en cada avenida de doble circulación.
Y un pensamiento se hace fecha. Te consagra. Y se hace flecha, también.
Un disparo con la otra mano, la que no sabe herir. Un poco de piedad en el salón. Regazo del cielo que se hace canción. Unos dados, un silencio y toda la verdad. Cuantas onzas de suerte? Cuantos gramos de voluntad?
Carlos afirma sus ideas mirando quien sabe que. Quien sabe por qué? Afirma que quien no se quiere ir, se despide eternamente. O algo así. Un taxi pasa sin tocar el pavimento delante de él. Como pasan otros.
Sobre las teclas blancas dejó
a mis yemas; la brisa. El mismo río le grita a esta ciudad y le canta a Montevideo. Tecleando espero al día.
Desde el amazonas, baja un pensamiento. Baja por el río, el mismo río que por estas latitudes se junta con la sal sólo por cansancio. Sin dejar de saberse río.
Cruzan los caballos de sur a norte esta ciudad. Cruzan peregrinos, tiesos por hastío, de cruzar al tiempo sobre el resignarse. Cruzan aún algunos crédulos, piezas de atávicos prejuicios. Lo que es, es lo que se ve menos lo que se piensa. Cruza los dedos el flaco alto que termina de cenar a las 2 de la mañana de un miércoles, en la esquina de Godoy Cruz y Santa Fe. Cruza los dedos y traga. La suerte no debe dormirse.
Cruza la brisa y traza la suerte. Toma los dados.
Será
4.12.11
Sal
El azar se anticipó a la voluntad, como si hubiera elegido por ella sabiendo sus gustos. De no haber sido el mandato, seguramente hubiera sido una acción motriz la que me hubiera llevado hasta ahí. Como si la obsesión por el arte se manifestara en todos los ámbitos. Como si necesitara que el arte esté en cada esquina del día a día...pero el arte mudo e inexpresivo es estéril y por sobre todas las cosas, no es arte.
Convocar y conmover.
"Como si fuera un Teatro Colon, pero con ochenta mil personas"
Bajando por los ríos que vienen de Génova, hasta aquel lugar repetido en el mismo escalón de la cancha desde donde veía a Angelito besar los colores que amaba. Angelito, bajá un rato.
El azar, cuando se pone irónico, es un tipo jodido. Ya vendrán tiempos mejores.
Convocar y conmover.
"Como si fuera un Teatro Colon, pero con ochenta mil personas"
Bajando por los ríos que vienen de Génova, hasta aquel lugar repetido en el mismo escalón de la cancha desde donde veía a Angelito besar los colores que amaba. Angelito, bajá un rato.
El azar, cuando se pone irónico, es un tipo jodido. Ya vendrán tiempos mejores.
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