Con una camisa y un sombrero de amianto fue rumbo a la estación de subterráneo. Quince minutos ,como topo, hasta Piedras y de ahi a disfrazarse de hormiga por un rato.
Alguna mañana de Lunes, uno de sus compañeros hablará de algún pibe habilidoso que vio el día anterior en el partido de reserva. Un litro de tinta y uno más. El pibe ese jugará en primera veinte partidos y lo verá al poco tiempo los sábados por la tarde en alguna liga europea entrando al juego faltando quince minutos. Un litro de tinta, y uno más.
Cinco días, medio topo y las hormigas Querubines. Los días se restan y se suman en la misma cuenta. Se caen los almanaques que al mismo tiempo se amontonan al borde de la pared. Otro litro de tinta más. Miles de Watts. Un par de sonrisas y un brindis final.
Se saca el sombrero de amianto y lo cuelga antes de sentarse al escritorio. Su camisa, planchada cada día un poco más, no sale del gris o el celeste. De tieso amianto.
Medrano-Piedras-Medrano-Domingo-Medrano-El infinito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario