Languideciendo la idea, se vuelve amorfa la espera de aquel ómnibus. Retos silenciosos que quedaron repiqueteando sobre el mantel. De pronto, el aroma lleva a la imagen. Había un acorde sonando cuando sacó esa foto. Una foto imposible de revelar pero bastante difícil de olvidar.
Secaba la yerba al sol, de niño, y hoy toma café. Capaz para no volver al sabor de una ropa anterior. De un sueño impalpable.
Hay algunos que cierran los ojos bien fuerte para que ni la más valiente luz se atreva a entrar. Son gustos.
Ahora le agregó mas definición a su ventana y se acomoda en el sillón. Cada tanto se agita en verbenas intachables que parecen exposiciones de piezas dentales, o simulan serlo. Por avenidas para pies pesados, se va a su casa, a cerrar los ojos bien fuerte.
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