9.4.12

I
Nos alcanzan las bocanadas de aire, de un viento que no define dirección. Se hunde la piel de frente a la corriente. La idea de lo que iba a ser aquello se desencuentra con aquello. O algo así.
Algunos momentos en los cuales la lógica no se da, son exquisitos. Como si la gama de un tipo de color, al mezclarse en el lienzo, formara la gama de su color complementario. Formando algo que no había pensado pero estaba dentro de las posibilidades de su naturaleza.
O algo así.
David y Goliat desconocían que tenían un libreto que indicaba que cada uno tenía un rol. Y entonces era uno el que le daba la entidad a David y también a Goliat.
Ellos representaban la imagen sobre la pantalla del pensamiento. Uno los interpreta a ambos.
Fue ahí donde David ignoró al miedo.
Las calles de un barrio se van a dormir tarde porque ya soñaron por la tarde. MAñana temprano mirará las tapas de los diarios sintiéndose en el zaguán de Morfeo.
Todos los hilos se esconden de los rincones del ojo si quieren. Por salud.
O algo así.
Nocturno como la mitología vasca, me fui por la tangente solitaria y sin gente. Más solitaria que sin gente.
Resonaban en las esquinas las alegrías. Alegrías de Domingo que son particulares y reconocibles.
Pasaron quinientas sequías y entre medio de ellas, quinientos diluvios. O viceversa.
O algo así.
El giro de la tierra sobre la cabeza, sobre el cuello y sobre las manos. Induciendo movimiento sin generarlo. El grito precisa de oídos. Sin ellos es un ruido en un bosque desierto de sangre que un árbol no oye.
Se van apagando las luces de a poco. La luna peregrina. Los perros callejeros se debaten entre dormir o adueñarse de la ciudad. Es una hora interesante del día. Aunque los ojos no estén tan abiertos hay numerosas cosas para observar. Parpadeo y retomo el punto de atención.
Se repite.
Algo así, supongasé que es.








II
La red define el tamaño de los peces que se sacan. La corriente del río; la cantidad.
Venciendo a lecturas y auriculares viajó en un 141 hasta el final de la avenida. De una avenida. Ojos audaces buscando audacia en otros ojos. Un segundo de precisión quirúrgica en un ambiente inquieto.
Dispara. El proyectil alcanza su objetivo pero no lo hiere. Los disparos se expanden con la cinética impuesta por ciertas normas de convivencia.
Impone una búsqueda desordenada que presagia un timbre opaco al final del pasillo. Al final de una historia.




III

Eso que traen los años, junto con las arrugas y las mañas, se expone con una diáfana sensibilidad. La experiencia descansa en un discurso firme pero no por ello menos persuasivo. Con un ojo enorme, Agustina observó los ambientes del relato. Interpretó cada textura que dejaba el sonido con las yemas de sus oídos.
Demoró a su café para no quemarse y encendió un cigarrillo ,de esos que fuma ella y yo sólo fumo cuando se acabaron los míos. Lo prende y por algunos momentos parece que se olvida de él. Por otros, expulsa una bocanada densa de humo y forma con ella "La playa de Trouville" de Monet. Agustina calla algunas cosas por clemencia. Otras por elección arbitraria. No exagera, o sólo un poco.
Cierra las ventanas de su departamento a las 2 de la mañana. Siempre puntual.
Etéreo y voraz.

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