31.1.12
Una muchacha y una guitarra...
Un estómago mudo, una sangre obediente, una muchacha y una guitarra.
Para poder cantar hacen falta otras cosas. O todo eso y otras cosas. Como el que saca la voz desde la textura de un dolor que lleva estacionado entre el esternón y la columna vertebral. Ahi mismo.
Para poder cantar, hay que tener todo eso, un poco de dolor. Un instrumento viajando en el viento, que siempre sopla, que a veces se nota.
No hace falta tener donde caerse vivo, porque uno sabe que para caerse muerto, cualquier lugar es imprudente pero no por ello, invíable.
Hay que poder cantar, transformando la nostalgia en una armonía que desgarre pero no rompa. Mas allá de toda técnica, mas allá de toda virtud o defecto.
Una guitarra que sentada adelante, absorbe la primera energía de las miradas.
Todos llevamos voces bien adentro de distintos tipos. Algunos cargan voces cuyo problema no radica en su tenor ni en su color sino en los discursos que vehiculiza. Todas voces que nos conmueven una y otra vez al escucharlas. Que no gastan sus recursos.
Una muchacha sentada delante de todas las narices de un joven veinteañero. Sentada inmóvil, como estatua...como tatuaje. No va a dejarle su voz. Le alcanza con la imagen que le presta.
Una muchacha y una guitarra...
Las historias del Hombre del cincuentenario
Suele ser poco avaro al usar palabras, cuando se dispone a explicar algún punto de vista. Para qué ahorrarlas, salvo que infiera algún signo de aburrimiento en quien lo está escuchando.
"Habla hasta por los codos", dirán, pensando que un parámetro anatómico de verborragia sea la mitad del brazo(la mitad según las manos del ser parlante en cuestión) ¿Por qué no el esternón o hasta el ombligo? Ya decir, "habla hasta los tobillos" puede ser un exceso. Bueno, de Él dicen que habla hasta por los codos. Ni mas, ni menos. Él retruca que sólo lo hace en las ocasiones en que es necesario.
Se despluma como los pavos viejos cuando agitan su dorso. Se despluma en palabras. Rara vez cansa, pero es inevitable notar la longitud hectométrica de sus historias. ¿Cómo escatimar detalles de alguna historia? ¿ Cúal es el criterio que comparten emisor y receptor? Él no puede tomarse esa licencia, aclara que siempre sería arbitrario. "Así hacen los diarios" -dice.
Cuando te afirma algo, te deja pocas o nulas vías de argumentación para retrucarle. Uno termina mandándolo a la mierda, o dándole un abrazo. Saltando de una a otra reacción. De esas dos reacciones, nada mas.
Habla con voz serena pero firme; piensa que gritar no es hablar
29.1.12
Mat(é)
Languideciendo la idea, se vuelve amorfa la espera de aquel ómnibus. Retos silenciosos que quedaron repiqueteando sobre el mantel. De pronto, el aroma lleva a la imagen. Había un acorde sonando cuando sacó esa foto. Una foto imposible de revelar pero bastante difícil de olvidar.
Secaba la yerba al sol, de niño, y hoy toma café. Capaz para no volver al sabor de una ropa anterior. De un sueño impalpable.
Hay algunos que cierran los ojos bien fuerte para que ni la más valiente luz se atreva a entrar. Son gustos.
Ahora le agregó mas definición a su ventana y se acomoda en el sillón. Cada tanto se agita en verbenas intachables que parecen exposiciones de piezas dentales, o simulan serlo. Por avenidas para pies pesados, se va a su casa, a cerrar los ojos bien fuerte.
Secaba la yerba al sol, de niño, y hoy toma café. Capaz para no volver al sabor de una ropa anterior. De un sueño impalpable.
Hay algunos que cierran los ojos bien fuerte para que ni la más valiente luz se atreva a entrar. Son gustos.
Ahora le agregó mas definición a su ventana y se acomoda en el sillón. Cada tanto se agita en verbenas intachables que parecen exposiciones de piezas dentales, o simulan serlo. Por avenidas para pies pesados, se va a su casa, a cerrar los ojos bien fuerte.
Balcón
La vecina de Andrés está tirada al sol, fumando y con un refresco al lado de su mano izquierda. Poniéndose linda para morir. Andrés no tiene patio pero si tiene balcón. Desde ahi mira al sol yendo de un lado a otro. De un solo lado a un otro sólo. Desde ahí mira también a su vecina que sí tiene patio pero no tiene balcón. Desde ahí ve a los calendarios pasar por las rutas aéreas cuando los aviones descansan. En un domingo despejado de toda certeza, a la hora que los bifes se hacen asados. Mil vacas a la hoguera y alguna Juana de Arco que se maquilla cuando siente el calor en las mejillas.
27.1.12
Aldo II
Algo de los sentidos queda en los recuerdos.(y los recuerdos se apoyan en sentidos, se construyen en ellos). Así la vista se gasta. El oído pierde sensibilidad. El gusto; discriminación. Las yemas se endurecen. El olfato...el olfato es otro tipo de sentido, hasta en su recorrido.
Así se engrosan los cristales que corrigen las miradas, se suben los volúmenes, se le agrega más sal al alimento.
Así se apilan los recuerdos, quedando aplastados los de más abajo.
Sobran ganas de apoyar todo ese cielo sobre la mesa, para mirarlo más de cerca. Para amenazar con tocarlo.
Dejan(los sentidos) tinta en cada cuarto de la memoria.
Aldo descree de todo ese cuento. No es que desee no depositar su confianza en ello, pero no le sale. Dice que ya vio demasiado pero no recuerda tanto. Que las letras pierden tinta al exponerse al paso del tiempo, y por eso el Hombre se repite. Para sellar la costumbre. Algún que otro cambio imperceptible cada lustro y así, en cien años tenemos un gran cambio. Bueno, un cambio. El HOmbre, segun Aldo, no es tan audaz como los otros animales.
Así se engrosan los cristales que corrigen las miradas, se suben los volúmenes, se le agrega más sal al alimento.
Así se apilan los recuerdos, quedando aplastados los de más abajo.
Sobran ganas de apoyar todo ese cielo sobre la mesa, para mirarlo más de cerca. Para amenazar con tocarlo.
Dejan(los sentidos) tinta en cada cuarto de la memoria.
Aldo descree de todo ese cuento. No es que desee no depositar su confianza en ello, pero no le sale. Dice que ya vio demasiado pero no recuerda tanto. Que las letras pierden tinta al exponerse al paso del tiempo, y por eso el Hombre se repite. Para sellar la costumbre. Algún que otro cambio imperceptible cada lustro y así, en cien años tenemos un gran cambio. Bueno, un cambio. El HOmbre, segun Aldo, no es tan audaz como los otros animales.
18.1.12
Mientras Don Aldo viaja en un recuerdo, Enero respira en silencio frente a un espejo. Sabe que atraviesa terrenos amorfos, cree que sabe a donde va a llegar. Apreta la carta que le llegó con su mano izquierda. Para no romperla tanto y para no sentir tanto el papel en su palma(el uso hace a la parte...al órgano)Aldo es derecho, de manos pero no de ideas. La carta lo llevó al recuerdo que lo llevó de viaje. Como un ticket, dispensable pero encantador. El objeto lleva al recuerdo. Como un hilo mas que sujeta a la memoria. Porque Aldo viaja en recuerdos hace cinco meses.
15.1.12
Santa Marta
Un hilo de humo se agota en suspenso.
Va cayendo, en Santa Marta, un roncito de miel. Que absurda yace la arena en el balde mientras el mar le quiere regar los pies. Cándidos estertores abruman. Cándidas ilusiones debajo de la trinchera. Banderas blancas, sábanas limpias. La empresa esdrújula de los abretiempos. Son las mismas voces, hijas de esos nietos, líneas sobre el tiempo.
¿Qué amedrenta a aquella idea? ¿A que nubes se subleva? Mientras se rasca la frente con las yemas secas, piensa en aquel chiste de los autos viejos.
Audaz. Audaz y crédulo. Piensa en las personas que perdió de vista pero aún las piensa. Salta sobre el tiempo a bordo de un recuerdo, parece que lo abraza para no perderlo. Kabum. El piso es eso donde frena la cara...no hay mas.
Algunas ideas están hechas de una sola mirada.
Será
4.1.12
Pong Ping
Cerebélico/beloso pero no bélico. Como bajar una pendiente en dos ruedas, estén como estén dispuestas. La velocidad en el Ping Pong se adquiere. Como un dínamo generando energía. Transformándola.
Inquietos inquietan al paisaje. La suma de sus puntos forma la imagen. Aunque la imagen la formen los ojos y los puntos sean sólo un argumento necesario.
Mientas por estas fechas, dos intrépidos se disponen a jugar un "arco a arco" en la 9 de Julio a eso de las cinco de la tarde. Ping Pong.
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