26.7.12
Hacia el balcón
Con diez o veinte dedos se puede hacer de todo. El abanico es tan amplio que ya no es un abanico. Como si fuera una vuelta al mundo, o una vuelta completa al universo que se puede trazar en las infinitas sinapsis. Desde una bomba atómica hasta una canción...y todo lo del medio. Y todo ese medio que deja a dos extremos a una distancia impensada. Desde un sillón, ojeando un balcón que da a un recuerdo y a una medianera.
El ruido perdido que viene de la calle pero nunca llega. Sobre la mesa la idea mas perfecta, aquella que se está creando. Universal aunque única. Un período refractario que se extiende hasta que el sol lo espanta. Aquellos nuevos ritmos. Allá ellos. Vienen del latido o viceversa. Se expanden sobre la senda peatonal de mil peregrinos cansados.
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