14.2.12

Legañas secas

Sentado tieso, frente al reloj, hilvana ideas acerca del tiempo. Tema recurrente de los ansiosos a los cuales no les queda otra que ser pacientes en la sala de espera de un consultorio sin despacho.
Agujas espesas en atmósferas de mercurio que irradian desvelos.
A simple vista, uno arriesgaría que no puede dormir. Capaz, poniendose puntillosos en la observación, está demorando al sueño...como si esto fuera posible. El sueño, golpeando la puerta, es un ente irritante e irritable.
La almohada es un objeto. No hace al sueño. Sólo condiciona el estado de los músculos del cuello al despertar.
¿Dónde apoya sus sueños el impávido ojeroso? ¿En qué cuarto oscuro los revela al despertar?
Que ni nos digan que ahora el sol sale por el Norte. Ya pasaron los tiempos de mirar a otro lado que no sea el Este.
Sacate las legañas que son días donde es preciso mirar con claridad.

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