9.2.12

Flaco

Parece como si se nos hubiera ido un familiar. Capaz un tío muy querido que por momentos tomaba ribetes de padre.
Hay latidos que no se apagan, se transforman en un pulso eterno...con la eternidad de una obra coherente y diáfana. Ahí se asienta su eternidad.
Hay miles de versos que lejos de quedar huérfanos, se hacen viento en incontables gargantas conmovidas. Hay cientos de acordes que esperan que el hombrecito lánguido los use de vehículo, nuevamente, para explicar como se ve el mundo desde su ojos transparentes.
Centenares de lágrimas hacen al río ese que hoy nos lava los pies...y seguro alguna canción con su voz te lleva a alguna mina, alguna otra te lleva a algún momento trascendente de esos que cambian una etapa del viaje; decenas de canciones se metieron en nuestra memoria y hacen que ahora echemos de menos a alguien que no nos conocía. Y vaya si ya lo echamos de menos. Extrañamos las canciones que le quedaron por hacer y nos abrazamos bien fuerte a las que nos dejó. A la suma de las partes que hacen a este todo que es su obra.


Vemos cruzar por nuestro cielo una luz, ahí va el capitán Beto por el espacio.
Muchas gracias, Luis Alberto. El gusto ha sido nuestro.

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