Capítulo amorfo
Thiago llevaba aún delimitada su santidad. Santo al fin y al principio. La figura amorfa se posó sobre la pared blanca. Era una sombra. Debería importarle más la luz que la generaba pero cuando la sombra es amorfa, la incertidumbre traza las horas. El problema de la moneda cuando gira en el aire es que su canto es muy delgado para ser superficie. Una sola cara tiene la moneda.
La reposera se va hundiendo en la arena mientras Thiago se acomoda. Baja el sol y siente el frío que le propina la brisa cargada de salitre. El salitre es para dinamita o fuegos de artificio. Acción o discurso. Están los que adoran ,como espectáculo, ver explotar la dinamita. Se sientan en un banquito, como si fuera la esquina de un ring. Thiago conoce a muchos de esos.
Duerme un caballo negro que se quedó pensando en algo que vio en el camino. Pensaba en sus últimos raptos de vigilia que las avenidas eran hostiles.
Tierra adentro, la esculpida interpretación de un intérprete. Acá y allá es igual. Desconoce el plagio y lo cree de otros. El mismo río, los mismos acordes, casi los mismos ojos. Tienen los hilos aquellos una voluntad insípida. Lo demás es traje del viento que aún cree.
Partir. Partir la vana coincidencia que nos acerca. Será una imagen, que se transforma constantemente en lo improbable.
La sombra amorfa, arbitrariamente inexacta.
28.3.12
27.3.12
La ciudad de las esquinas que pregonan
Caracas es un animal que conserva algunos modales. Una ciudad que duerme el sueño de los desvelados.
Arriba los de abajo, y los de arriba guardados por temor a que se enteren lo que estuvieron haciendo...y tomen represalias.
Lleva el ritmo de las esperanzas polimórficas, de aquel crudo que tanto pagaba las cuentas de otros y dejaba la desesperanza en los bailarines de la danza centrípeta. Caracas es un bicho de costumbre, con su belleza marcada en las mejillas de la historia.
Las penas eran de nosotros; los barriles eran ajenos. Como una bomba de tiempo llena de impaciencia. Caracas sonríe un poco mas, llora un poco menos. Le cuesta olvidar las hazañas imposibles que nunca surcaron la memoria.
Resurgió de sus cenizas, de lo que le hicieron creer que era un castigo divino.
La cuna de Simón, el suelo de aquel latido que generó el Latido de nuestra Patria Grande. De Sabana Grande a Petare. Cruzando el pulso del corazón bolivariano.
Hermosa Caracas.
Descansa pero no duerme, por eso deja un ojo abierto.
25.3.12
El cielo y el suelo
Parado en la mesa, gritó a los cuatro vientos su nombre y la hora.
Se bajó luego para llamarse a silencio y pensar. Concluyó pensando que el dolor ajeno, de un ser querido,es más incómodo que el propio. En parte por ignorar sus dimensiones y sus límites aunque uno los imagine; o los infiera al menos. Uno no puede manipular al dolor ajeno. Al propio, por momentos del partido se lo puedo dejar bajo la suela hasta que vuelve a rebotar. Altruismo occidental. Dejó de pensar dos minutos.
-"La muerte es una mariposa efímera. Un beso breve y hondo." balbuceó apoyando su culo en la silla. Los codos sobre los cuadriceps, la mano izquierda sobre el mentón. Estacionado en un sitio que no era del presente pero era del Tiempo. ¿Quién podría negar su existencia? ¿Qué podría borrarlo?- Un árbol afuera agranda su sombra.
Hay un cristal entre yema y yema; una mueca instantánea parida abriendo los brazos. Hay un reloj que por momentos se detiene por el viento en contra del andar de sus agujas.
Gris, el cielo y el suelo. Sólo los pájaros andan por ambos. Otros; por el medio de sendos extremos del mismo color.
Un molino en Roque Pérez
Se desarman los ramilletes humanos y todo vuelve como al principio pero con cemento abajo.
-"No es principio, ni fin; todo es un ciclo. El ciclo lo es todo, y dentro de él; todo. Como un cuadernito de esos para colorear ¿entendés?"-
Pedro entiende, ni bien se lo empieza a explicar.
-"Las urbes crearon el ciclo. Resaltaron al domingo, y luego, para la gran mayoría, también al sábado. Al alejarse de ellas, los días se asemejan o hasta tienen la oportunidad de ser todos distintos."
Mientras hablaba con Pedro, al hombre se le venía al pensamiento la primera imagen que tenía de un campo: un molino en Roque Perez. Iba los veranos, desde su Avellaneda a la casa de su tía-abuela ahí. Roque Perez era un pueblo. Lo debe seguir siendo aunque ya debe superar los diez mil habitantes. Se disputa con Lobos el lugar de nacimiento de Perón. Vieja costumbre del Hombre que precisa saber donde cayeron los relámpagos en vez de utilizar su luz. Parece que Roque Perez no tenía tanto marketing para ser cuna del padre de la patria del último siglo, y corrieron el vientre de su madre a la casa del pueblo vecino.
Pedro, mientras escucha,
orienta su frente hacia Roque Perez, quizás lo esté haciendo hacia Navarro, pero anda en zona, mas o menos. Siente en la sien al viento. El mismo viento que movía aquel molino de la casa de su tía.
-"No es principio, ni fin; todo es un ciclo. El ciclo lo es todo, y dentro de él; todo. Como un cuadernito de esos para colorear ¿entendés?"-
Pedro entiende, ni bien se lo empieza a explicar.
-"Las urbes crearon el ciclo. Resaltaron al domingo, y luego, para la gran mayoría, también al sábado. Al alejarse de ellas, los días se asemejan o hasta tienen la oportunidad de ser todos distintos."
Mientras hablaba con Pedro, al hombre se le venía al pensamiento la primera imagen que tenía de un campo: un molino en Roque Perez. Iba los veranos, desde su Avellaneda a la casa de su tía-abuela ahí. Roque Perez era un pueblo. Lo debe seguir siendo aunque ya debe superar los diez mil habitantes. Se disputa con Lobos el lugar de nacimiento de Perón. Vieja costumbre del Hombre que precisa saber donde cayeron los relámpagos en vez de utilizar su luz. Parece que Roque Perez no tenía tanto marketing para ser cuna del padre de la patria del último siglo, y corrieron el vientre de su madre a la casa del pueblo vecino.
Pedro, mientras escucha,
orienta su frente hacia Roque Perez, quizás lo esté haciendo hacia Navarro, pero anda en zona, mas o menos. Siente en la sien al viento. El mismo viento que movía aquel molino de la casa de su tía.
3.3.12
Ingresan las voces por la ventana. Salen de alguna otra. Termina el convite en una pecera. Testosterónicos gritos proclaman los títulos de realeza efímeros de una mujer de Saavedra. Inútiles, en ráfaga. Un nadador color cielo agitando los brazos.
Se corroe una noche sin lunas de amianto, con cuartos contiguos y menguantes. De óxido hijo del tiempo. Cronos Imperio. Duerme un caballo negro.
Alguien funde la ciudad fundada. Iluminan los incendios prematuros. A la intemperie de razonamientos posibles. Cerca de los gestos anunciados; del misterio lánguido.
Atrás nomas de la trágica virtud se amotina su idiosincrasia. Casi ni se esconde. Casi que se ve.
1.3.12
Thiago, el santo I
"Al fin y al cabo, bien arriba, todos somos primos"
Thiago es un santo de los que han dejado su aureola en una vieja mochila, de algún viejo viaje. Santo, si, pero no por ello deja de mirar algún culo que se le cruza por la calle.
Marca un latido, y lleva su discurso cabalgando en él. Marca una época, aunque a veces piense que ha nacido en el tiempo equivocado(lo piensa él, lo pienso un poco yo).
Escucha a propios y a extraños(historias propias y ajenas), sentado en una silla que ya lo impacienta.
Por momentos, transmite la confusión que manifiestan los que están a punto de entender todo...con la angustia correspondiente.
Cuando la piel está en carne viva, se navega en los ríos de la alodinia. Se dibujan con sangre los conceptos sobre un lienzo amarillo.
Buenos por temor; buenos por ignorancia(de la maldad); buenos porque si; buenos porque la maldad requiere de mayor complejidad. Quedan tantos buenos como razones tienen de serlo. Quedan aún mas razones. ( queda claro que no hablamos de bobos, sino de buenos. Parece que vivieran cerca pero no son ni vecinos.)
Thiago va sobre el tiempo, hundiendo los pies en él.
Thiago es un santo de los que han dejado su aureola en una vieja mochila, de algún viejo viaje. Santo, si, pero no por ello deja de mirar algún culo que se le cruza por la calle.
Marca un latido, y lleva su discurso cabalgando en él. Marca una época, aunque a veces piense que ha nacido en el tiempo equivocado(lo piensa él, lo pienso un poco yo).
Escucha a propios y a extraños(historias propias y ajenas), sentado en una silla que ya lo impacienta.
Por momentos, transmite la confusión que manifiestan los que están a punto de entender todo...con la angustia correspondiente.
Cuando la piel está en carne viva, se navega en los ríos de la alodinia. Se dibujan con sangre los conceptos sobre un lienzo amarillo.
Buenos por temor; buenos por ignorancia(de la maldad); buenos porque si; buenos porque la maldad requiere de mayor complejidad. Quedan tantos buenos como razones tienen de serlo. Quedan aún mas razones. ( queda claro que no hablamos de bobos, sino de buenos. Parece que vivieran cerca pero no son ni vecinos.)
Thiago va sobre el tiempo, hundiendo los pies en él.
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