17.12.11

Goicoetxea

Desconoce a qué hora saldrá su luna. Su Luna, quizás. Aborrece toda forma que pueda tomar el tiempo. Un poco porque descree del mismo; otro poco porque precisa descreer. Había un dios una vez ahí donde todo parecía cierto. La realidad no tiene aire acondicionado en el verano.
Se desploma el cielo y se entera que lo sublime también respira. El mismo aire, tal vez. Aunque este no se repita.


Goicoetxea asesina al arte. De un cuchillazo artero. Le mezcla en la paleta todos los colores al pintor... Mark Chapman con otros métodos, también.
No es ameno para el austero el concepto concreto.
Que no sea, si no es así.
Se va una semana, en un mes que se apaga con el año.
Será

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